A lo largo de todo el cauce del Tinto, aún se pueden apreciar estos molinos ya abandonados que sirvieron para moler el trigo sembrado en los alrededores. Construidos de piedra junto a pequeños diques del mismo material, son perfectamente visibles al hacer rutas a pie o en bicicleta siguiendo el curso del río. Son conocidos por la población con los siguientes nombres: de La Vadera, de Juan Muñoz, de la Torre, de Gadea y de Centeno.

Tanto la piedra como las aguas están teñidas de rojo, color que hace tan característica la zona.

En los puntos cercanos a las aguas la vegetación es escasa, pero en el entorno se da una agricultura extensiva de cereales, olivos y girasol principalmente.

Localización: A lo largo del cauce del río Tinto.

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